La educación de mercado en Chile.

La educación se convierte en negocio y adquiere un rol mercantil y precarizador apenas se instala el sistema capitalista, un modo de producción bajo un régimen de la clase explotadora, un régimen burgués, que necesita la acumulación de riquezas, adecuando todo modo de conocimiento de manera en que los beneficie. A través de la historia se han podido ver claros ejemplos de que la calidad de la educación recibida va entorno a las clases sociales, como los siervos o los hijos de campesinos, que con suerte recibían educación y si era así era una religiosa y bajo un adoctrinamiento. 
Un claro ejemplo es Chile, donde la educación es un negocio desde que empieza a responder a un modelo de producción capitalista de una clase dominante a la dominada. 
Una de las tantas manifestaciones de este modelo educativo se presenta a comienzos de 1979, donde un día antes de entregar el mando, Pinochet promulga la Ley Orgánica Constitucional de Educación (LOCE), analizar esta será una de las formas de comprender como funciona el sistema educacional actualmente, ya que ha sido una de las últimas reformas que se realizó, pero siempre teniendo en cuenta que esto viene desde siglos anteriores. 
Chile, durante la dictadura, fue prácticamente un laboratorio para la economía de Milton Friedman, “padre del neoliberalismo”, donde en la educación y en muchas áreas se promueve el libre mercado, y la LOCE tan solo profundiza en una nueva reforma del cambio que querían darle a este modo de producción. 
Dentro de la LOCE, se fijan puntos como el regular el deber del estado en la educación, traspasándole la responsabilidad a las familias el derecho de educación de sus hijos, haciéndoles ver que estos deberán invertir en sus enseñanza tal y como lo hacen con los demás recursos. También el derecho de “libre enseñanza” que básicamente significa que bajo ciertos límites morales, cualquier entidad privada puede abrir un establecimiento, teniendo mínimo un currículo en común de asignaturas con las escuelas públicas, pero pudiendo ser modificados, esto quiere decir, en palabras más vulgares, que pueden enseñar lo que ellos deseen, así adoctrinando a los estudiantes para luego convertirlos en su mano de obra barata.
Otro punto muy importante es la municipalización y el sistema Voucher (creado por M. Friedman).  La municipalización consistía en descentralizar  la educación, es decir, traspasar la administración de los establecimientos de propiedad del estado a los municipios y entidades educacionales privadas, adjudicándose solamente un rol subsidiario. A la par de este, se crearía un sistema de financiamiento único (Voucher), donde el estado da una subvención a las municipalidades para que este los reparta entre los colegios del lugar dependiendo de las matrículas y la asistencia de alumnos por cada establecimiento, haciendo así que las entidades deban competir  por matriculas para financiarse, se reproduce así en educación “el modelo económico de libre mercado que atribuye cualidades excepcionales a la competencia para generar eficiencia en las instituciones y que asigna un papel fundamental a la demanda” (Espínola, 1989). Otra de las formas que se crea para complementar este sistema es el SIMCE, proporcionando a los establecimientos un número dependiendo de la “excelencia académica” que tenga cada uno y así atraer la preferencia de las familias para matricular a sus hijos. Luego se hace una modificación, el llamado Sistema de Financiamiento Compartido, significando que las escuelas que reciben subvención, puedan también cobrar por matricularse en el establecimiento, entonces ahora no solo deberán competir por calidad ni cantidad, sino también por precio. 
Próximamente, en el año 2009, durante el gobierno de Michelle Bachelet, a causa de las manifestaciones estudiantiles y la llamada “Revolución pingüina” (2006), se hace vigente la Ley General de Educación (LGE), donde se hacen reformas como la gratuidad de la PSU y el pase escolar gratuito, entre otros. Esta ley no hizo desaparecer el descontento social ya que no se tocó el punto por el que las demandas estudiantiles sonaban tan fuerte, la desmunicipalización.
Pero en noviembre del 2017, se promulga la ley NEP, el Nuevo Sistema de Educación Pública, donde se crea una nueva institucionalidad que administrará el financiamiento de la educación pública, entre otras cosas. La NEP también es llamada “desmunicipalización”, ya que ahora los municipios no serán los sostenedores de cada liceo, sino los Consejos Locales. Esta ley, a pesar de haber empezado a implementarse en 2018, es gradual y está proyectada en dos etapas, una hasta el 2021 y la otra al 2025.
Esta no soluciona problemas estructurales en la educación, básicamente el sistema de financiamiento Voucher seguirá, sólo que con distinto administrador, y con ello, se mantienen las lógicas de competencia y mercado.
En nuestro caso, el Colegio Gran Bretaña forma parte del Consejo Local Andalién Sur, otros establecimientos que también son parte de este consejo son el Liceo de Niñas, Liceo Enrique Molina, Liceo Juan Martínez De Rozas, Liceo Andalién, Colegio Juan Gregorio Las Heras, Colegio Marina de Chile, entre otros. 
A lo largo de la historia se ha demostrado entonces que nuestra lucha no es tan solo por condiciones materiales dentro de nuestros establecimientos, sino que es por una educación que vaya hacia un modo de producción que desarrolle la sociedad. La educación es la fuente del conocimiento, no debe de tener un valor o ser una propiedad.
La única forma de lograr una educación que construya una mejor sociedad es mediante la revolución, ya que con reformas dentro de este mismo sistema capitalista, con leyes y soluciones parche, no se va a  cambiar lo que es el negocio con la educación, ni con los otros derechos que han sido mercantilizados, porque estos son parte del mismo capitalismo.

Por eso, compañeros y compañeras: ¡ÚNICA SOLUCIÓN, REVOLUCIÓN!  


Comentarios

  1. Pucha cabros en el liceo falta un poco de esa sangre revolucionaria actualmente

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